Hay palabras que no dijimos
y siguen viviendo en nosotros.
No hacen ruido,
no interrumpen el día,
pero se quedan en las esquinas
de lo que fuimos.
A veces creemos que el silencio
es olvido.
Pero el silencio
también es una forma de guardar.
Y lo que guardamos
no desaparece.
Solo espera.