Nadie nos enseña a quedarnos.
Siempre hay una puerta abierta,
una distracción,
una excusa para no sentir.
Pero quedarse
también es una forma de valentía.
Aunque no tenga testigos.
Nadie nos enseña a quedarnos.
Siempre hay una puerta abierta,
una distracción,
una excusa para no sentir.
Pero quedarse
también es una forma de valentía.
Aunque no tenga testigos.